lunes

Es de noche en la playa y allá, a unos metros nomás, se termina el mundo.

Yo empecé siendo una petisa petacona pero con el paso de los días fui alzándome cada vez más hasta llegar a tocar el cielo con la nariz.
Con cada metro yo me hacía más alta pero la carne y la piel se estiraban y sabe dios lo que dolía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario