lunes

El circo pintón llegó a la ciudad.

Hoy me enamoré en la calle de un payasito que jugaba a ser un nene. Tenía el pantalón lleno de remiendos, la nariz pintada, el pelo locamente armado en un abanico rojo. Pero me llamó la atención la boca enorme, la cara de feliz cumpleaños, los ojos ricos de alegría.
Me di vuelta y me fui caminando despacito. Una lástima, debería haberle dicho algo.
"Una se da cuenta de que está grande cuando piensa en lo lindo que es el payaso".

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