lunes

De lo mal que me hace revolver cajones.

Leía, buscaba, revolvía, borroneaba. Encontré un par de hojas que hacía rato que venía intentando recordar. Escuchaba a Aristimuño, mientras tanto, y tenía la cabeza mareada de recuerdos. Me puse a leer.
En retrospectiva, sé que fui mala porque no tenía idea de cómo reaccionar. No voy a mentir, me había pasado antes, pero nunca con vos.
¿Cómo pude ser tan fría, si te quise -y te quiero- con todo el alma? Me decías lobo, me decías que me querías y un poco más, quizás, que querías tenerme en las manos y verte reflejado en mis ojos. Que querías cuidar mi corazón para que yo volviera a reír como antes.

No sé de qué forma terminaba la carta porque me inundé de lágrimas, un poco por tristeza, un poco por extrañar. Y además, porque corrí a escribirte antes de que se me escaparan las palabras, que últimamente me quedé sin.
Perdón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario